Con la realización de
estas tres semanas de prácticas, me lo he pasado muy bien. Ha sido una
experiencia digna de repetir y me hubiese encantado poder estar más tiempo con
los niños ya que ahora los conocía a todos muy bien y sabía cuáles eran sus
carencias y virtudes en cuanto a las tareas de clase y estudio.
Durante mi estancia no tuve tiempo de poder ver cómo era la
realización de un examen de alguna asignatura porque todos los que estaban
programados eran para después de mi marcha. Solamente pude observar una pequeña
prueba que hicieron de cálculo y que también tuve el privilegio de poder
corregir bajo la supervisión del docente. La mayoría de los alumnos sacaron muy
buenas notas. La verdad es que los esperados tenían matriculas y los que menos
se esfuerzan ya que no tienen ninguna ayuda como los padres o repasos
suspendieron la actividad.
También durante mi estancia, a partir de la segunda semana
tuve la oportunidad de poder corregir todos los ejercicios de las materias y
era un trabajo bastante gratificante ya que yo nunca había corregido como
profesora ningún ejercicio. También pude explicar matemáticas a los niños y
valenciano y entonces, al ver que yo también podía ayudarles, empezaban a
pedirme más veces que les explicara lo que tenían que hacer en los ejercicios
que les mandaban y que supervisara si estaba bien o mal.
Si me tuviese que poner una nota de mis prácticas a mí misma
me pondría una nota bastante buena porque siempre he sido puntal a todas las
clases, me he relacionado con los niños de manera cercana y como una profesora
y una ayuda que tenían a su alcance, he asistido todos los días a clase durante
las tres semanas, e incluso, fui de excursión con los niños un día antes de
terminar las prácticas.
Durante las prácticas sí que he superado la vergüenza que
tenía al principio pero también puedo decir que la vergüenza que siento al
exponer delante de clase un tema tanto sola como acompañada es una vergüenza
diferente y superior a la de explicar delante de los niños. Pero las prácticas
me han servido mucho para poderme liberar un poco de ese miedo.
También me siento muy orgullosa de haber podido enseñar con
gran facilidad muchas cosas a los niños y que lo hayan entendido bien, porque
esa es una de las cosas que más me gusta de un maestro, que aparte de poder
pasar tiempo con los niños, puede transmitirle sus conocimientos y aportarles
nuevas experiencias y sentimientos.
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